martes, 12 de junio de 2012

Me encanta eso de mezclar sentimientos. No es el ejemplo de  que te gusten varias personas a la vez. Es el de que estás mal por tantas cosas que ya no sabes ni cuál es más importante.
Odio las promesas, las odio con todas mis ganas. Porque cuando me prometen algo me creo que va a ser de verdad. Sino no lo prometería, ¿no? Vamos, no sé, yo al menos no lo haría. La gente habla sin pensar en absoluto. Tranquilos que quien quiera dañarte lo hará. Solo hace falta que me digan que soy fea y estoy gorda. Aunque de todas formas ya lo sé, no me gusta que me lo estén recordando a todas horas. Vamos, digo yo que tampoco soy tan tonta, ni estoy tan loca. Que si me corto el pelo es porque me da la gana y porque tengo mi personalidad propia. No soy tan falsa como algunas llegan a ser. Digo lo que pienso y punto. Si te gusta bien, y  sino, pues siento haberte hecho daño. Igual a veces me paso un poquito. Pero juro que no lo hago a posta.  Uy perdona, estoy jurando. A ver si alguna vez lo quiero hacer a posta y no puedo. Aunque todos hacéis lo que queréis, así que tómate como que lo he jurado, pero que sepas que no voy a cumplirlo.

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