domingo, 23 de septiembre de 2012

"El hombre se acerca más, con gesto amenazador. Entonces se abalanza sobre mí para atizarme con la botella. Intento retroceder pero me lo impide la pared; tropiezo y estoy a punto de caer al suelo. Me doy un porrazo en la cabeza justo cuando el frío vidrio de la botella se me clava en el hombro. La sangre caliente se me pega a la camiseta, empiezo a marearme y la vista se me nubla. Recuerdo entonces las películas sobre el fin del mundo y pienso en lo tonto que es imaginarse catástrofes apocalípticas, cuando el mundo termina cada vez que muere alguien."

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