jueves, 15 de marzo de 2012

Cállame con un beso.

-Sé lo que estás pensando.
-¿Lo sabes?
-Sí, que soy una idiota.
-No estaba pensando eso.
-Pues deberías pensarlo.
-¿Por qué?
-Porque realmente soy una idiota, una estúpida, una caprichosa, una niñata que aun no ha madurado y que no está a la altura del chico más maravilloso de mundo. Todo eso deberías pensarlo porque es la única verdad. Hace unos meses, te dije mirándote a los ojos que no sentía nada por ti. Y no era verdad. Estaba confusa. Tú me habías confundido. Pero no era cierto que no me gustases... Me gustabas mucho, pero también Ángel. Y él había llegado antes... Al final, ni uno ni otro, porque soy tan idiota que separo de mi lado a la gente que realmente merece la pena. ¡Una gran idiota! Uff... Y resulta que el destino me ha dado otra oportunidad: te encuentro de casualidad cuando más necesito encontrarte, cuando mi vida es un caos absoluto. Sin embargo, mala pata, tu tienes novia. O lo que sea. Tendría que olvidarme de ti, intentar ser solamente tu amiga, no sentir nada... Pero no, voy y me enamoro, recupero parte de los sentimientos que ya tenía. Solo que esta vez mi corazón no está dividido: está libre. ¡Totalmente libre! Y tú vas y logras ocuparlo con tu increíble personalidad y esa... sonrisa maravillosa. ¡Soy una estúpida! ¡Soy una estúpida! No quiero volver a estar mal por un tío, no quiero..., no quiero... ¡Dios, que mal! Por favor, no dejes que hable más. ¡Joder! No dejes... que diga más tonterías y... cállame con un beso.