miércoles, 9 de octubre de 2013

A veces deseas tanto volar, que acabas volando. Pero luego caes al suelo y detestas la idea de volver a volar de nuevo.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Qué poco me gustan las noches de Domingo. Es como si mi cuerpo las odiara más aún que mi mente. Y mira, para ser sincera, las canciones con piano no ayudan nada, pero me gusta escucharlas. Igual que me gusta el sonido de la lluvia. O el olor a libro nuevo. O las tiendas de música. O lo que queda de lo que éramos antes. Aunque supongo que eso ya no es nada. Y me duele con cada espejo al que me miro. Me han salido más ojeras. Y no, no estoy más guapa. Al contrario. Estoy peor, aunque pocos se atrevan a decirme 'sí, tienes razón'. Hay cosas que son evidentes, como que ibas a marcharte, aunque lo de que no ibas a volver no me lo esperaba. Tonta. Tonta fui. Y tonta soy ahora, pero qué se le va a hacer. Supongo que no te puedes enganchar de alguien como si fuera un cigarrillo, ¿no? Porque luego esos vicios no hay quien se los quite, y si de repente, por ejemplo, desaparecieran todos los cigarrillos del mundo, créeme que más de uno se volvería loco. Así como me volví loca yo sin ti. Más aún de lo que lo estaba contigo. Pero supongo que a parte de gustarme el sonido de la lluvia, el olor a libro nuevo, y las tiendas de música, me gustaba verte aparecer cada día con una sonrisa en la cara y con un abrazo enorme al ritmo de un '¡buenos días pequeña!'. 'No te acostumbres a mí', me tendrías que haber dicho. Eso, o no haberte ido, una lástima que la que eligió no fuera yo...

sábado, 28 de septiembre de 2013

Qué bonito es pensar en la lluvia cuando miras por la ventana (y hace un Sol resplandeciente).
Es como si desearas lo malo cuando tienes lo bueno delante. Aunque bueno, eso es en lo que se resume mi vida. ¿No? En coger algo bueno, y destrozarlo. Hacerlo pedacitos. Y pisotearlo. Hasta que quede así más o menos como mi corazón. No como el tuyo, no. El tuyo siempre ha sido de piedra. Y una piedra no se rompe a menos que la tires con todas tus fuerzas contra el suelo. Aun así yo nunca he tenido fuerza suficiente como para romper una. A lo mejor por eso soy tan frágil. Mucho más que cualquier vaso de cristal.
Hola a quien esté leyendo esto. Bueno, quería decir que voy a empezar con el funcionamiento de este blog, está creado desde hace unos dos años pero digamos que lo he tenido algo abandonado.
Voy a escribir un poco más seriamente que he escrito hasta ahora, o eso espero.
Un besito, ¡y gracias!

jueves, 5 de septiembre de 2013

Parece que la música en los cascos es la única que me salva, o que me hunde más. No lo sé, pero me gusta. Y es bonito cuando alguien que no te conoce parece que escribe para ti. O que simplemente te da fuerzas. O que te hace sentirte más triste. Eso es elección nuestra ya.

lunes, 29 de julio de 2013

'Juzga a las personas con cuidado, sobre todo a los amigos. No conoces toda una vida solo por un momento. No hay respuestas fáciles. Nunca es un simple "sí" o "no". La vida de un hombre no es solo fachada, es más, es todo lo que hay por debajo, lo que no puedes ver.'

martes, 16 de julio de 2013

Mira que había pasado veces por esa calle. Pero a tu lado, yo que sé, parecía hasta bonita. Y no precisamente por esos árboles de alrededor, ni porque fueran las 7 de la mañana y estuviera empezando a amanecer. A lo mejor fue por aquel autobús que tuve que estar esperando más de media hora solo para recibir tus "¡Buenos días pequeña!" y un beso de esos que despiertan a cualquiera. Pero no te voy a contar más cuentos, si este beso me despertaba, el próximo posiblemente me podría hacer resucitar, o no. Y ese banco por el que pasaba todas las mañanas ya no me parecía uno cualquiera porque lo estaba compartiendo contigo. Y no me hables de sonrisas tímidas, porque te he regalado más de una. Que luego soy de las típicas que van gritando y haciendo el tonto cuando están con sus amigos, pero contigo era todo más cuidado. Más bonito. Fui feliz ese día, ¿sabes?

Pero decidiste que era hora de marcharse. No sé por qué no quisiste despedirte. Soltaste un "nos vemos" sin un te quiero ni nada. Pensé de verdad que nos veríamos. Pero tú ya no quisiste. Te cansaste y sin motivos. Quizás. O a lo mejor es que nunca te gustó esa calle.