jueves, 5 de septiembre de 2013

Parece que la música en los cascos es la única que me salva, o que me hunde más. No lo sé, pero me gusta. Y es bonito cuando alguien que no te conoce parece que escribe para ti. O que simplemente te da fuerzas. O que te hace sentirte más triste. Eso es elección nuestra ya.

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