sábado, 28 de septiembre de 2013

Qué bonito es pensar en la lluvia cuando miras por la ventana (y hace un Sol resplandeciente).
Es como si desearas lo malo cuando tienes lo bueno delante. Aunque bueno, eso es en lo que se resume mi vida. ¿No? En coger algo bueno, y destrozarlo. Hacerlo pedacitos. Y pisotearlo. Hasta que quede así más o menos como mi corazón. No como el tuyo, no. El tuyo siempre ha sido de piedra. Y una piedra no se rompe a menos que la tires con todas tus fuerzas contra el suelo. Aun así yo nunca he tenido fuerza suficiente como para romper una. A lo mejor por eso soy tan frágil. Mucho más que cualquier vaso de cristal.

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