domingo, 26 de enero de 2014

Creo que ahora todo el mundo quiere subirse a un tren sin apenas saber cuál es su destino.
Creo que hay quien quiere hacerlo para estrellarse y creo también que hay quien tiene la esperanza de que su destino sea la típica ciudad llena de luces.
Creo que hay quien coge el tren solo para disfrutar de leer un libro subido en él.
Creo que hay quien adora las llegadas sin acordarse de las despedidas.
Y creo también que hay quien quiere disfrutar del placer de ponerse los cascos y observar cómo se va moviendo rápido.

Pero no hay nadie que prefiera quedarse conmigo en la estación.


domingo, 19 de enero de 2014

¿Sabes esas noches en las que tienes ganas de querer a alguien?
Creo que quiero viajar por el mundo, compartir auriculares, comprar palomitas para dos, quejarme porque estoy cansada de bachiller, quedarme hablando hasta las tantas sin hacer ruido, recibir un beso de buenos días, desear que sea Viernes para poder pasear por el centro... pero me falta ese alguien con quien hacerlo. Se fue hace tiempo.

Y ahora me dedico a esperar encontrarme una rosa marchita a mitad de un libro, o a salir a correr mientras llueve, o a creerme que vuelo y luego despertar.
Sería bonito volver atrás. Sería bonito...
"Éramos distintos, imposibles."

domingo, 5 de enero de 2014

A lo mejor es que no estoy hecha para nadie y el mundo se empeña en que sí. En que existen las medias naranjas (y las medias de color gris). Pero que no pasa nada. No pasa. Desde luego. La vida siempre es igual y ni pasa nada, ni pasa nadie. (Tranquila, que el tiempo lo cura todo.) Mentira. Nadie confía en el tiempo ya, porque es otro cabrón, que te dice que te entiende y al mes te das cuenta de que no, que da igual. Y a lo mejor necesito a alguien que me cante al oído o que me envíe cartas para felicitarme la Navidad. A lo mejor no. A lo mejor con ir a París y vivir soñando me bastaría, pero.