domingo, 26 de enero de 2014

Creo que ahora todo el mundo quiere subirse a un tren sin apenas saber cuál es su destino.
Creo que hay quien quiere hacerlo para estrellarse y creo también que hay quien tiene la esperanza de que su destino sea la típica ciudad llena de luces.
Creo que hay quien coge el tren solo para disfrutar de leer un libro subido en él.
Creo que hay quien adora las llegadas sin acordarse de las despedidas.
Y creo también que hay quien quiere disfrutar del placer de ponerse los cascos y observar cómo se va moviendo rápido.

Pero no hay nadie que prefiera quedarse conmigo en la estación.